Jesús dijo:"Como tú,Padre, en mi y Yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectactamente uno, y que el mundo conozca que tú me has enviado." Juan 17, 20-24
Buscar este blog
lunes, 9 de enero de 2012
domingo, 8 de enero de 2012
domingo, 25 de diciembre de 2011
sábado, 24 de diciembre de 2011
domingo, 4 de diciembre de 2011
‘‘Un Papa extraordinario”

Monseñor Fernando Felices,
en la actualidad, párroco de la Gruta de Lourdes, Trujillo Alto (Foto: JARG)
Juan Pablo II “el Grande”, así es como Monseñor Fernando Felices describió al Papa que nos visitó en el 1984, haciéndose eco de la expresión de nuestro anterior Delegado Apostólico Monseñor Francois Bacqué.
¿Cuál era su responsabilidad pastoral, como sacerdote diocesano, cuando Juan Pablo II visitó la Isla?
Dos circunstancias me permitieron apreciar más la visita del Papa a Puerto Rico. En 1984 acababa de ser nombrado Rector del Seminario Mayor Santa María de los Ángeles de la Arquidiócesis de San Juan. Los seminaristas ayudaron en la celebración de la Santa Misa como ministros menores del altar. La segunda razón fue que era también miembro de la Comisión que la Conferencia Episcopal Puertorriqueña había nombrado con motivo del Quinto Centenario.
El Santo Padre en la USC.
(Foto: Archivo Histórico Biblioteca
Madre Teresa Guevara - USC)
Juan Pablo II visitó a Puerto Rico el 12 de octubre de 1984 como parte de las iniciativas pontificias para fomentar en América Latina el novenario para celebrar el Quinto Centenario de la Evangelización de América.
¿Cómo se preparó la visita de Juan Pablo II?
Primero, hubo predicación. En nuestra Arquidiócesis se hicieron una serie de predicaciones que el Arzobispado mandó a las parroquias para explicar la misión de Pedro en la Iglesia de hoy y de siempre. En segundo lugar hubo una gran motivación espiritual e incluso entre los medios noticiosos que se unieron para transmitir y comentar la visita. Monseñor Francisco Arenas compuso una canción que se difundió a nivel de toda la Isla. También, como se trataba de la figura del Sumo Pontífice, - y ya que era la primera vez que un Papa visitaba la Isla -, había mucho deseo entre todos los miembros de la comunidad puertorriqueña de participar. El Visitante publicó una serie de artículos sobre la vida de Juan Pablo II y la misión del Papa en la Iglesia.
A Juan Pablo II lo conocí desde que era seminarista. Precisamente un mes después de haber entrado al Seminario a empezar mis estudios de teología eligieron a Juan Pablo II. Para mí fue algo muy especial porque ese Papa que yo había estado acompañando a lo largo de los cuatro años de estudios de teología lo iba a poder conocer personalmente.
¿Quiénes fueron los miembros de la Comisión del Quinto Centenario?
Entre los miembros, de la Comisión del Quinto Centenario de la Evangelización, estaban Don Ricardo Alegría, el Dr. Arturo Dávila, Sor Úrsula Quiñones, P. Fernando Picó, SJ, el Dr. Torres Oliver y este servidor. Estos son los miembros que recuerdo. Había un representante por diócesis: por ejemplo, Sor Úrsula y el Dr. Torres representaban a Mayagüez, el Dr. Arturo Dávila y Don Ricardo Alegría representaban a San Juan.
¿Por qué Juan Pablo II visitó a Puerto Rico?
El Papa no visita un lugar si no es invitado. Entiendo que fue S.E.R Luis Cardenal Aponte quien, por ser Cardenal de la Iglesia por decirlo así, tuvo la iniciativa principal de la invitación.
¿Cuáles fueron los lugares que visitó Juan Pablo II?
El Papa visitó fundamentalmente dos lugares fuera del aeropuerto internacional: la gran explanada de Plaza Las Américas para la celebración de la Santa Misa y luego la Universidad del Sagrado Corazón, que prestó las facilidades de la Cancha Bajo Techo para reunirse con los religiosos, seminaristas y sacerdotes de Puerto Rico.
¿Cómo describe usted la seguridad que se le brindó a Juan Pablo II?
Aunque el Papa no iba a pasar la noche en Puerto Rico y sólo estuvo un tiempo muy limitado, había que proveerle seguridad. Ahora bien, la seguridad, - que estuvo a cargo del gobierno federal y del servicio de seguridad del Vaticano -, fue , a mi entender, un poco exagerada. Por ejemplo, no pudo montarse en el Papa Móvil porque tenían miedo de que le fueran a disparar. Fue en un carro blindado. Muchas de las personas que lo fueron a saludar en la Avenida Baldorioty de Castro sólo vieron dos personas dentro de un carro: a S.E.R. Luis Cardenal Aponte Martínez y al Papa Juan Pablo II. Puedo decir que la gente pudo ver muy poco del Papa por la “protección” que se le dio. Su visita fue, por demás, muy breve y los únicos tres momentos que tuvo Su Santidad para tener contacto con el pueblo fueron: la recepción protocolar en el Aeropuerto, en la explanada de Plaza Las Américas y en la Universidad del Sagrado Corazón.
¿Tuvo algún contacto directo con Su Santidad Juan Pablo II?
Después de la Misa, el Papa fue trasladado a la Universidad del Sagrado Corazón en cuyas facilidades cenó, en privado, con los Señores Obispos de Puerto Rico.Después de dicha cena, y antes de dirigirse a los sacerdotes y consagrados de Puerto Rico, visitó durante cinco minutos a la Comisión del Quinto Centenario de la Evangelización. En este momento fue que el Sr. Cardenal me presentó al Sumo Pontífice, - ya que yo era quien presidía la Comisión -, y le dice: “Este es el Rector del Seminario”. El Pontífice lo único que dijo como respuesta fue lo siguiente: “Es muy joven”. Luego saludó a cada uno de los miembros de la Comisión y al acabar el saludo y decirnos unas palabras se despidió. En este instante le comento: “Rece por los seminaristas puertorriqueños”. El Sumo Pontífice me contestó: “Los llevo en mi corazón”.
¿Cuál fue su impresión cuando lo vio?
Su mirada; es incomparable y no hay foto que pueda representarla. Para mí, refleja una gran profundidad espiritual.
Después de esta experiencia y visita he acrecentado mi admiración, devoción y adhesión a la figura de Juan Pablo II como Papa, Teólogo y hombre de fe. Ha dado ejemplo heroico de lo que es ser testigo de ella. Por eso creo lo que dijo uno de los nuncios que hemos tenido, - Monseñor Bacqué -, cuando afirmó de nuestro Pontífice el siguiente atributo: “Juan Pablo II el Grande”.
Del mensaje que Juan Pablo II dirigió al pueblo, ¿cuáles fueron sus exhortaciones principales? ¿Entiende usted que se han realizado?
Todavía tenemos mucho que revisar y aprender de lo que nos dijo y de lo que ha continuado diciendo Juan Pablo II sobre la gestión de la Iglesia. Su gran preocupación, que es la Nueva Evangelización, sigue pendiente. Uno de los puntos, que como Rector a mí más me impresionó, fue cuando dijo que las vocaciones sacerdotales y religiosas en Puerto Rico son responsabilidad de toda la Iglesia y no sólo de los sacerdotes y religiosos. En aquél momento, Juan Pablo II felicitó a nuestra Iglesia porque todos los Obispos del país eran nativos. Él lo veía como un signo de madurez espiritual.
Juan Pablo II, en su mensaje en Plaza Las Américas, recalcó que tuviéramos un laicado maduro espiritualmente. Motivó a que se comprometieran los laicos, desde el seno de la sociedad, a ser luz del mundo y sal de la tierra.
También queda pendiente lo que el Papa mencionó con agrado, que es la construcción del Santuario a Nuestra Señora de la Divina Providencia. Además mencionó, citando a Fray Iñigo Abad y Lasierra, que el jíbaro se destacaba por su devoción a la Virgen María; y, una señal de esto era el llevar un rosario al cuello. También debo señalar que después de la visita de Juan Pablo II el número de ordenaciones sacerdotales aumentó notablemente en nuestras diócesis y congregaciones religiosas.
¿Quién es, para usted, Juan Pablo II?
Para mí, Juan Pablo II ha sido un Papa que ha transformado radicalmente el estilo de ser Pontífice Romano. Es decir, ha roto muchos de los moldes de lo que se suponía que un Pontífice fuese. Por ejemplo, muchas de sus enseñanzas doctrinales son geniales, atrevidas y novedosas. También la amplitud de sus viajes es inusitada. Ha tenido unos gestos verdaderamente proféticos: por ejemplo, la petición de perdón por los hijos de la Iglesia que habían fallado en el milenio que terminaba; sus desvelos ecuménicos han sido significativos; su afán por defender la dignidad de todo ser humano (no sólo de los católicos o de la Iglesia como tal) es sobresaliente; su teología del cuerpo ha cambiado el panorama de la teología moral, además de darle un fundamento metodológico sólido a esa disciplina, gracias sobre todo a su Encíclica sobre el Esplendor de la Verdad; su mariología es vivencial y riquísima; sus aportaciones a la teología de la familia, de los movimientos laicales, de la cultura y del presbítero han sido importantísimas; es el Pontífice que más católicos del mundo han podido ver y oír de cerca. También, le ha dado un rostro y una voz a la Iglesia de Cristo entre un inmenso número de personas no creyentes que lo han podido ver porque ha visitado a países musulmanes, budistas y ortodoxos. En Italia, creo que es el Pontífice que más diócesis y parroquias ha visitado.
Juan Pablo II ha sido una de las personas que más ha influenciado en mí, específicamente en mi desarrollo teológico y sacerdotal; después de San Agustín y de Santa Teresa de Jesús.
sábado, 3 de diciembre de 2011
Los Sacerdotes también Viven Encuentro
Así describen su relación con el movimiento Encuentro Matrimonial Mundial (EMM) en Puerto Rico, algunos de los sacerdotes que han experimentado el Fin de Semana de EMM.
Este movimiento, originado en la Iglesia Católica, no solo ofrece nuevas herramientas de comunicación a los matrimonios sino también a los sacerdotes y religiosas que deseen renovar y/o mejorar su comunicación con su comunidad y sus pares. Propone una espiritualidad basada en el diálogo y la comunicación.
“Para mí, Encuentro Matrimonial es un estilo de vida al cual yo he dicho que sí porque es esencial y permite que uno puede darse a conocer como uno es por medio de los sentimientos”, expresó Padre Felipe Núñez, integrante del Equipo Eclesial Nacional del movimiento en Puerto Rico.
“Ha sido una experiencia liberadora porque antes de Encuentro yo me veía como un sacerdote que no era funcional. Desde que pertenezco a EMM me siento libre de ser, no tan sólo de hacer cosas, si no de ser quien yo soy y sé que voy a ser amado incondicionalmente”, aseguró el sacerdote.
Padre Felipe, quien también es el Vicario de Pastoral Familiar de la Arquidiócesis de San Juan, reveló que el estilo de vida que propone EMM le ha ayudado a mantener una mejor relación con sus feligreses, ya que “les permito que me conozcan como soy y ellos se sienten libres de expresarse porque saben que no serán juzgados tampoco. Eso ayuda a que podamos desarrollar una comunidad de amor y de comprensión”.
De igual manera, Padre Vicente Peñalba, CMF, admitió que EMM lo ha ayudado a conocerse mejor. Peñalba, uno de los líderes del movimiento en la Diócesis de Caguas, vivió el Fin de Semana de EMM hace 20 años en República Dominicana.
“EMM me ha ayudado a valorar mi sacerdocio, a reconocerme como un pequeño Cristo que ama a su Esposa, la Iglesia, y me comunico con ella y me entrego en servicio de ella, como Cristo se entregó por ella y la humanidad. EMM, como sacerdote, me hace sentir amado especialmente por las personas del movimiento, como si fuera parte de sus vidas y así me lo expresan en los momentos de reunión y encuentros”, manifestó.
Por su parte, Fray Carlos Morales dijo que en Encuentro Matrimonial, gracias a la relación intersacramental, puede acercarse a los matrimonios y sus familias para conocerles y dejarse conocer tal cual es.
“Por mi estatura y volumen tiendo a asustar, a lo que añado mi cara de perro bulldog. Muchas veces no muestro que tengo el corazón blandito. Vivo el Encuentro Matrimonial como un lugar concreto en donde ofrezco y recibo amor; muestro y percibo el rostro de Dios”, dijo el religioso.
Otro que elogia los beneficios que los sacerdotes experimentan en EMM es Padre Melquiades Rojas, quien se ha dedicado a esparcir la semilla de EMM en la Diócesis de Arecibo.
“La experiencia del Fin de Semana y los matrimonios de Encuentro Matrimonial me han ayudado a experimentar el amor que Dios me regala y me invita a compartir con mi esposa, la Iglesia. Me siento feliz al poder compartirlo y al ser instrumento de su amor. También me siento bendecido por la cantidad de parejas de EMM que he conocido y que me han manifestado el amor de Dios en mi sacerdocio”, destacó.
En la Diócesis de Mayagüez, Padre Edgardo Acosta es uno de los que promueve los beneficios del FDS entre sus pares. “Vivo Encuentro como un regalo de amor. Es un don de la Iglesia al sacerdote y del sacerdote a la Iglesia”, afirmó.
Cualquier sacerdote, religioso o religiosa interesado en vivir la experiencia de EMM puede llamar al 787-905-7615 para conocer las fechas de los próximos Fines de Semana en cada diócesis y obtener información detallada.
“En mis 20 años de pertenencia activa en Encuentro Matrimonial pude entender un estilo de proyecto de vida -sacerdotal y comunitaria– basado en la necesidad del diálogo, comprensión y entendimiento del otro, que me ayuda en mi comportamiento y vivencia religiosa”, afirmó Padre Javier Elorriaga. “Debo mucho a Encuentro Matrimonial”.
Este movimiento, originado en la Iglesia Católica, no solo ofrece nuevas herramientas de comunicación a los matrimonios sino también a los sacerdotes y religiosas que deseen renovar y/o mejorar su comunicación con su comunidad y sus pares. Propone una espiritualidad basada en el diálogo y la comunicación.
“Para mí, Encuentro Matrimonial es un estilo de vida al cual yo he dicho que sí porque es esencial y permite que uno puede darse a conocer como uno es por medio de los sentimientos”, expresó Padre Felipe Núñez, integrante del Equipo Eclesial Nacional del movimiento en Puerto Rico.
“Ha sido una experiencia liberadora porque antes de Encuentro yo me veía como un sacerdote que no era funcional. Desde que pertenezco a EMM me siento libre de ser, no tan sólo de hacer cosas, si no de ser quien yo soy y sé que voy a ser amado incondicionalmente”, aseguró el sacerdote.
Padre Felipe, quien también es el Vicario de Pastoral Familiar de la Arquidiócesis de San Juan, reveló que el estilo de vida que propone EMM le ha ayudado a mantener una mejor relación con sus feligreses, ya que “les permito que me conozcan como soy y ellos se sienten libres de expresarse porque saben que no serán juzgados tampoco. Eso ayuda a que podamos desarrollar una comunidad de amor y de comprensión”.
De igual manera, Padre Vicente Peñalba, CMF, admitió que EMM lo ha ayudado a conocerse mejor. Peñalba, uno de los líderes del movimiento en la Diócesis de Caguas, vivió el Fin de Semana de EMM hace 20 años en República Dominicana.
“EMM me ha ayudado a valorar mi sacerdocio, a reconocerme como un pequeño Cristo que ama a su Esposa, la Iglesia, y me comunico con ella y me entrego en servicio de ella, como Cristo se entregó por ella y la humanidad. EMM, como sacerdote, me hace sentir amado especialmente por las personas del movimiento, como si fuera parte de sus vidas y así me lo expresan en los momentos de reunión y encuentros”, manifestó.
Por su parte, Fray Carlos Morales dijo que en Encuentro Matrimonial, gracias a la relación intersacramental, puede acercarse a los matrimonios y sus familias para conocerles y dejarse conocer tal cual es.
“Por mi estatura y volumen tiendo a asustar, a lo que añado mi cara de perro bulldog. Muchas veces no muestro que tengo el corazón blandito. Vivo el Encuentro Matrimonial como un lugar concreto en donde ofrezco y recibo amor; muestro y percibo el rostro de Dios”, dijo el religioso.
Otro que elogia los beneficios que los sacerdotes experimentan en EMM es Padre Melquiades Rojas, quien se ha dedicado a esparcir la semilla de EMM en la Diócesis de Arecibo.
“La experiencia del Fin de Semana y los matrimonios de Encuentro Matrimonial me han ayudado a experimentar el amor que Dios me regala y me invita a compartir con mi esposa, la Iglesia. Me siento feliz al poder compartirlo y al ser instrumento de su amor. También me siento bendecido por la cantidad de parejas de EMM que he conocido y que me han manifestado el amor de Dios en mi sacerdocio”, destacó.
En la Diócesis de Mayagüez, Padre Edgardo Acosta es uno de los que promueve los beneficios del FDS entre sus pares. “Vivo Encuentro como un regalo de amor. Es un don de la Iglesia al sacerdote y del sacerdote a la Iglesia”, afirmó.
Cualquier sacerdote, religioso o religiosa interesado en vivir la experiencia de EMM puede llamar al 787-905-7615 para conocer las fechas de los próximos Fines de Semana en cada diócesis y obtener información detallada.
“En mis 20 años de pertenencia activa en Encuentro Matrimonial pude entender un estilo de proyecto de vida -sacerdotal y comunitaria– basado en la necesidad del diálogo, comprensión y entendimiento del otro, que me ayuda en mi comportamiento y vivencia religiosa”, afirmó Padre Javier Elorriaga. “Debo mucho a Encuentro Matrimonial”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)