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domingo, 20 de marzo de 2011

Rehabilitados en Cristo


Escrito por Verónica Cruz Pillich
Miércoles, 16 de Marzo de 2011 16:35

El Hogar Divino Niño Jesús ha rescatado y transformado cientos de vidas que se encontraban en las garras de las drogas. Los varones que participan de este programa son impactados con la Palabra de Dios, además de recibir ayuda psicológica. Esa protección espiritual que reciben les permite renacer y convertirse en criaturas nuevas, libres de ataduras y vicios.

En ese camino se encuentran Ángel Manuel Torres Negrón, de 28 años, y Jesús Ríos Méndez, de 26 años, quienes compartieron con El Visitante sus testimonios llenos de fe y esperanza. Ambos se encuentran en plena recuperación y catalogaron la ayuda espiritual como clave en sus tratamientos.

Ángel Manuel comenzó a los 11 años utilizando marihuana, según él, “por curiosidad”. Ya para ese entonces, fumaba cigarrillos y consumía bebidas alcohólicas. Más adelante, experimentó con medicamentos recetados, probó la cocaína y llegó al crack. Hoy se siente recuperado gracias al amparo espiritual que recibe en el hogar católico. “Es demasiado importante. Yo diría que es la ayuda primordial porque Dios es quien nos da la fuerza para mantenernos firmes”.

Por su parte, Jesús relató que comenzó a ingerir alcohol y a fumar marihuana desde los 19 años. Posteriormente, cayó en el crack. Lleva cuatro meses en el programa y se ha liberado de los males que lo ataban gracias a la ayuda espiritual. “La depresión se me fue, dejé de tomar pastillas porque siempre tengo la mente ocupada y, cuando llega la noche, estoy demasiado cansado para pensar”, mencionó Ríos Méndez.

En tanto, el fundador del Hogar Divino Niño Jesús y ministro extaordinario, Julio Pacheco, comunicó, con ilusión en sus ojos, lo que para él significan estos últimos 16 años. “Para mí es una gran satisfacción. Es cosechar lo que uno ha sembrado. Estamos rehaciendo personas”, afirmó Pacheco.

La Santa Misa, previa a la actividad de confraternización, estuvo a cargo del Padre Alberto Díaz, diocesano de la Parroquia Sagrado Corazón en Arecibo. En un aparte con El Visitante, Díaz expresó que la tarea que realiza esta institución es “una labor encomiable, digna de emular. Aquí la ayuda espiritual es básica, es fundamental en este tipo de rehabilitación. Si logramos conquistar ese corazón, esa alma y esa voluntad, lo demás está salvado”.

Real la explotación sexual infantil


Escrito por Verónica Cruz Pillich
Miércoles, 16 de Marzo de 2011 16:27

Son criaturas tiernas, ingenuas y alegres que brindan amor sin esperar nada a cambio. Estos atributos, que perfectamente encajan en el perfil de cualquier niño, se ven amenazados cuando experimentan una experiencia traumática, como lo es el abuso sexual.

La Santa Sede proclamó, con motivo del Congreso contra la Explotación Sexual de los Niños celebrado en Japón en el año 2001, que el abuso sexual es un acto perverso, criminal y punible. De igual forma, durante la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, la Iglesia Católica expresó, mediante el Documento de Aparecida, que no se puede permanecer indiferente ante el auge de la pornografía y la prostitución infantil.



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Sin embargo, según las estadísticas mundiales actuales del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cerca de 1.2 millones de niñas y niños son víctimas de la trata infantil y de la explotación sexual. En Puerto Rico, la información más reciente disponible en la página electrónica del Departamento de Salud, indica que tan sólo entre los años fiscales 1999-2006, el Departamento de la Familia mantenía activos 15,536 casos de abuso sexual infantil.

De esa cifra, se desprende que, durante el año natural 2006, la mayor concentración de casos de este tipo se encontraba en la zona interior de la Isla, específicamente la región de Utuado. Este municipio tenía un 15%, seguido de Humacao con 10.3% y Arecibo con 8.3%.

¿Estará vinculada la alta incidencia de casos de abuso sexual en la región de Utuado con los hechos acontecidos en Castañer? En la edición 49, del 5 al 11 de diciembre de 2010, El Visitante reveló en exclusiva la existencia de un esquema de abuso sexual y trata de niñas en Castañer, zona que comprende los municipios de Lares, Adjuntas Yauco y Maricao. Como evidencia, se reseñó el allanamiento de la Hacienda Albela, en Yauco, donde se arrestó a José Mariano Robles Pérez. A la fecha, El Visitante cuenta también con las declaraciones del sargento Efraín Burgos, encargado del caso en el año 2002.

De acuerdo al sargento, en el operativo se ocuparon fotos de niñas desnudas y cerca de 40 vídeos caseros con material pornográfico infantil. Explicó, además, que Robles Pérez se hizo pasar por ginecólogo, consiguiendo que decenas de niñas fueran llevadas hasta su casa, donde operaba un consultorio ilegal. Allí, cometía los delitos de actos lascivos y violación. Aunque los vídeos mostraban cientos de víctimas, Robles Pérez fue declarado culpable, en junio de 2003, de tan sólo cuatro cargos de violación y cuatro cargos de actos lascivos. Fue sentenciado a 35 años de cárcel.

Sin embargo, el oficial Efraín Burgos confirmó que, el llamado “ginecólogo fatulo”, no actuaba sólo. Entre los cómplices, figuraban madres de algunas de las niñas y hasta miembros de la policía. Burgos afirmó que existían, al menos, dos policías que presuntamente conocían los delitos cometidos por el acusado y no hicieron nada por evitarlo. Cuando el agente Burgos se disponía a someter nuevos casos de abuso sexual en Castañer, fue removido de la investigación por sus superiores, alegadamente, porque el Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) y las agencias federales se ocuparían de la pesquisa.

Burgos declaró a El Visitante que, luego de transcurridos seis años, no se han revelado los resultados de esa investigación. A su juicio, nunca se investigó la situación. Tan reciente, como el pasado mes de diciembre, el propio Guillermo Somoza Colombani, secretario del Departamento de Justicia, reconoció que existe un grave problema de abuso sexual de menores en Utuado y otros pueblos de la zona central de la Isla. Para ese entonces, señaló públicamente que estaba dispuesto a reunirse con los fiscales que tuvieran pruebas de casos específicos para radicar las acusaciones.

Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no han hecho pública información relacionada a una posible investigación en el área de Castañer, ni se han sometido cargos. El Visitante trató, en varias ocasiones, de comunicarse con el Secretario de Justicia, a través de su oficial de prensa, Fidel Rodríguez. Los intentos resultaron infructuosos.



La Iglesia responde

Los vicarios de la Pastoral de Familia de las diócesis de Caguas y Ponce, Monseñor Juan Rodríguez Orengo y el Padre Hermenegildo Alayón, respectivamente, coincidieron en la importancia que cobra la Iglesia como recurso de ayuda dirigido a víctimas de abuso sexual.

“La Iglesia, evangelizadora, acoge a estás personas, las apoya emocional y espiritualmente y gestiona ayuda profesional para ellas”, expresó Rodríguez Orengo. El monseñor explicó que el maltrato sexual infantil, la pornografía, la trata y la prostitución de niños es un problema social que requiere atención de los padres. Resaltó que es imprescindible creer en los niños cuando confiesan que han sido molestados sexualmente, ya que éstos “no suelen mentir”.

Asimismo, manifestó que el auge de este tipo de casos denota una pérdida de valores humanos y cristianos. Al igual que revelan una salud mental deteriorada. Advirtió, también, que en el futuro, las víctimas pueden desarrollar la misma sintomatología que el agresor o agresora.

Por su parte, el Padre Hermenegildo Alayón señaló que los victimarios atacan a los menores debido a que no han tenido un desarrollo de la adultez pleno. “Han sido marcados por situaciones que no han superado y las reflejan contra los niños”, explicó. De igual modo, apuntó que, tanto la Iglesia como la sociedad civil, están llamadas rescatar a estos perjudicados. “Hay que hacer aportes de ambos lados. Hay que acompañar al niño en la educación, para luego mejorar su aspecto emocional. De lo contrario, el abuso sexual será una incisión que perdurará en la vida del niño”.

Transfigurados con Cristo


Escrito por Julia Lopez
Miércoles, 16 de Marzo de 2011 16:23

Durante la celebración litúrgica de la Transfiguración del Señor, se rememora el episodio misterioso en que Jesús llevó consigo al Monte Tabor a tres de sus apóstoles: Pedro, Santiago y Juan.

Allí, acompañado por los profetas Moisés y Elías, se transfiguró, reflejando en su rostro la gloria divina: un anticipo de su resurrección de la que todos seremos herederos.

A más de dos mil años de este acontecimiento divino, la Transfiguración de Jesús continúa haciéndose presente en nuestras vidas. Y es en el rostro de los pobres que su mirada sigue latente.

Varios sacerdotes coincidieron en que Jesús se revela en aquellos más necesitados y que desde sus realidades, nos habla e interpela.

El Vicario Pastoral de la Diócesis de Caguas, Padre Feliciano Rodríguez expresó que siempre que se puede compartir con los demás hay una riqueza interior. Es la posibilidad de ser luz a otros y asumir nuevos horizontes que, según explicó, es el propósito de la Transfiguración.

“La esperanza cristiana no es una quimera. Podemos ayudarnos los unos a los otros. No perdemos el tiempo porque el Señor nos garantiza que dichas acciones tendrán un desenlace de luz y de resurrección”, dijo a El Visitante.

De igual forma, resaltó que el esfuerzo genuino de la gente que actúa por puro amor, es lo que transforma el mundo y transfigura la sociedad.

Acorde con este pensamiento, el vicario pastoral de la Iglesia Cristo Rey de Ponce, Padre Arnaldo Dominicci consideró que el rostro de Dios se revela cada vez que un cristiano, mediante la compasión, manifiesta su amor gratuito al caído y a aquellos que más sufren.

“Puede el Señor servirse de nosotros para transfigurar la vida de algún hermano o hermana que se encuentre desanimado o vacilante, y fortalecerle a tomar la propia cruz, la propia vida, con la certeza de que Jesucristo convierte la tristeza en gozo, la muerte en vida. Un gesto de cariño, una palabra de aliento, un sonrisa son modos en que Dios se sigue haciendo presente”, indicó.

Del mismo modo, fue enfático al declarar que cada cristiano tiene la necesidad de gozar una experiencia de transfiguración, es decir, “que se nos aparezca Jesucristo, o mejor, que reconozcamos su presencia en nuestras vidas, para poder enfrentar nuestras luchas y sufrimientos”.

“Este hecho nos lleva a pedirle al Señor que se manifieste y nos permita vivir desde la fe y su Presencia, cada aspecto de nuestra vida”, expresó el presbítero.

A tales efectos, el Papa Juan Pablo II en la octava de Pascua, cuando se cumplió el segundo milenio del acontecimiento litúrgico, señaló que “la Transfiguración nos concede una visión anticipada de la gloriosa venida de Cristo ‘el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo’ (Flp 3, 21). Pero que nos recuerda también que es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios (Hch 14, 22) (CIC, n. 556)”.

Por otro lado, el Papa Benedicto XVI señala en su Mensaje para la Cuaresma 2011: “La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5)

“Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: El quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor”, señala el Vicario de Cristo.

Al respecto, el sacerdote y profesor de teología de la Pontificia Universidad Católica en Ponce, Padre Omar Martínez Medina O.P. considera que al igual que los apóstoles quisieron eternizar ese momento de contemplación en sus vidas, hoy día se vive la Transfiguración como una experiencia existencial con Jesús en donde se desea retener el tiempo en el que Dios se manifiesta.

“… Es paralizar ese instante para que no pase a ser un relámpago fugaz sino un momento de modificación y cambio del ser humano en todas sus actitudes que conlleva un cambio en los pensamientos, sentimiento y acciones”, dijo el profesor.

El teólogo afirma que la contemplación incesante de la criatura con el Creador, mediante la oración, nos transporta al “monte alto” donde acontece la Transfiguración. Sin embargo, no todos logran llegar.

“La oración es todo un estar con Dios y cuando encontramos esa identidad, como creaciones de Él que somos, eso de por sí es una gracia especial. Pero no todo el mundo alcanza ese momento de éxtasis espiritual, porque nos dejamos robar la paz por cosas superficiales que nos interesan más que vivir una vida en el espíritu”, reafirmó.



Ayuno y silencio para encontrar a Dios

Las prácticas penitenciales nos ayudan a experimentar el poder de Dios. Según padre Arnaldo, el ayuno nos da las herramientas para rechazar la tentación, al mismo tiempo que nos fortalece las defensas contra el virus del pecado.

“El ayuno mira a purificar, vaciar nuestro corazón de todo alimento que le daña (a veces sin ser cosas malas, pero que han ocupado el lugar de Dios), de modo que pueda experimentar hambre de comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre”, señaló.

Por tanto, según explicó el sacerdote, abrirse a la obra de la gracia de Jesucristo, renovar el Bautismo en la Pascua y explotar todo su potencial, ayudará a rechazar el pecado y vivir la fe. Se exige del cristiano, aguzar el oído ante la voz de Dios.

“Cuaresma es un tiempo privilegiado para escuchar con más intensidad la Palabra de Dios, por ello la necesidad del silencio interior y exterior, de dedicar espacios y tiempos para retirarse a encontrarse con Dios”, concluyó el sacerdote.

Cristo se puede transfigurar en todo aquel que quiera conocerle. Nos enseña, entre tantas cosas, a perseverar a pesar del sufrimiento y a vivir confiados en que Él nos espera con su gloria en el Cielo.

María: un silencio que grita en Cuaresma


Escrito por Heidy N. Marrero Pérez
Miércoles, 16 de Marzo de 2011 14:01

Estuvo a los pies de Jesús. Había escuchado la voz del profeta Simeón diciendo que “una espada atravesaría su corazón” y aún así, perseveró. La Madre de Jesús fue obediente y en silencio, aceptó la voluntad del Padre. La voz de María en tiempo de Cuaresma, no tiene que ver con sus palabras sino con sus acciones. Allí, frente a la Cruz, demostró un espíritu humilde y su amor a un Dios Todopoderoso, ante cuyos propósitos excelsos, sólo debemos guardar silencio.



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Su maternidad se amplía en la Cuaresma. Con dolores parió a Jesús, y también con dolores, lo acompañó hasta el madero. Su unión a Cristo, debe servirnos como modelo. La carta pastoral sobre María en el Plan Salvador de Dios, incluida en el libro Maestros y Profetas de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña, señala cómo “la maternidad de María no es un simple proceso biológico. La maternidad une dos vidas, dos destinos. El sí de María es una aceptación que une su vida a la de Cristo, sus alegrías, sus dolores; a lo largo de su vida, María mantiene el sí de la Anunciación, y lo mantiene sobre todo, en la hora de la gran prueba, junto a la cruz en que muere su hijo” (pág. 100).

Asimismo, la aceptación de los designios de Dios, es ejemplo de la actitud de acogida que debemos tener hacia su Palabra. “Podemos aprender de ella. Su cualidad silente nos habla de acompañamiento en el dolor, pero sobre todo, de aceptación. Muchas veces, nosotros también tenemos que callar en medio del dolor. Ella acompañó a su hijo Jesús desde su silencio”, aseguró la hermana Noemí Merced, de la Congregación de Religiosas del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús.

La ruta sigilosa de la Esclava del Señor en el transcurso hacia al Calvario, alecciona también sobre la actitud anónima que guardan los fieles en tiempo de Cuaresma. “Hay una frase que dice que ‘la procesión va por dentro’. Es tiempo de mejorar nosotros mismos. Debemos tener un propósito y hacer silencio sobre eso en lo que queremos mejorar. Hay sufrimientos que se deben llorar a solas, pero no sin la presencia de Dios, sino en la ausencia de las demás personas”, añadió la religiosa.

Igualmente, el Papa Benedicto XVI hace un llamado a la quietud y nombra como ejemplo a la Elegida de Nazaret. En el Ángelus del Segundo Domingo de Cuaresma del año 2009, exhortó al pueblo “a encontrar en este tiempo de Cuaresma momentos prolongados de silencio, posiblemente de retiro, para revisar vuestra vida a la luz del designio de amor del Padre Celestial. En esta escucha más intensa de Dios dejaos guiar por la Virgen María, maestra y modelo de oración. Ella, incluso en la densa oscuridad de la pasión de Cristo, no perdió la luz de su Hijo divino, sino que la custodió en su alma”.

domingo, 13 de marzo de 2011

Diez señales de un matrimonio feliz


Escrito por P. Jorge Ambert S.J.
Miércoles, 09 de Marzo de 2011 14:48

Decía un consejero matrimonial: “El matrimonio es hermoso, gratificante y difícil. Después de 35 años de casado y once mil horas de consejería pastoral, he aprendido diez puntos que diferencian el matrimonio bueno del malo”.

De esos puntos empiezo hoy a comentar. Porque los matrimonios no “vienen del cielo”. Se logran negociando. No de quién son los chavos o cómo se gastan. Es más bien un acto dramático en el cual dos extraños se juntan para redefinirse a si mismos.



COMPROMISO: Es la primera señal. Sea cual sea el rito de celebración matrimonial hay tres declaraciones solemnes que deben estar incluidas. “Yo no me caso con cualquiera; yo te tomo para que seas mi esposo/a legal; dejando a un lado a todos los demás yo me comprometo amorosamente contigo para toda la vida.”

Cuando preparo a una pareja para la boda hablamos de lo que afirma la fórmula de sus votos. Es más, les invito a que ellos mismos, si pueden, la compongan. Les recuerdo que lo que se entrega en esta relación no es una cosa de ambos, sino sus propias personas. Y estas con todo lo que son: lo dulce y lo amargo. Y para esto hay un compromiso.

Encuentro que algunos jóvenes le sacan el cuerpo al compromiso y ven el matrimonio como una trampa. Pero no puede haber una relación matrimonial satisfactoria sin el compromiso - un compromiso pactado entre personas imperfectas. No se trata simplemente de dar el 50 cada uno; ambos vienen a dar el cien por cien.

Por compromiso entiendo mucho más que la lealtad sexual. Para los cristianos el compromiso no es solo “quedarme ahí en el sillón meciéndome año tras año”. Es más que una promesa de que no me iré. Debe incluir, por encima de todo, un compromiso a crecer, a llegar a ser las personas que Dios quería que fuéramos. Y las parejas que crecen se imponen objetivos: leer un buen libro y compartirlo; ir cada año a un retiro; orar juntos; tomar juntos un curso.

Una pareja escribió en sus votos matrimoniales lo siguiente: “En este matrimonio yo quiero crecer como persona, quiero ayudarte a crecer a ti como persona, y quiero que nuestra relación de amor, compañía y apoyo crezca más honda, más extensa y más fuertemente. Con la ayuda de Dios me comprometo para lograrlo.



ACEPTACION AMOROSA: es la segunda señal. Quiero que en la relación suceda lo que con Dios y nosotros. Es decir, recordamos que la idea más fundamental del cristianismo es la GRACIA: Dios me ama como soy; soy amado aunque no cambie; El no ama a nadie más que a mi, y nada que yo haga puede aumentar su amor por mi. Me ama por pura gracia, porque lo decide sin tener en cuenta méritos u otra cosa.

Nuestra sociedad, al contrario, nos enseña que el llegar a ser digno se gana. En la escuela los que tienen mejores notas son más estimados que los ‘brutos’. En el ejército los de más galones son los que dan órdenes. Pero en la familia de Dios el hijo pródigo es valorado tanto como el hijo leal.

Y así ha de ser en el matrimonio. Amo a mi cónyuge aunque no cambie. Lo amo porque es. Por eso, ante sus limitaciones todo es perdonable. Nada me impedirá amarlo; puede estar bien seguro de ello. Por eso un buen matrimonio es la unión de dos buenos perdonadores; se compone de tres partes de amor y siete partes de perdón. Y si esto se acepta y se vive en la relación, las situaciones amargas cambian de sentido. Continuará

En la Cuaresma


Escrito por Heidy N. Marrero Pérez
Miércoles, 09 de Marzo de 2011 14:17

Los niños también son llamados a experimentar una Cuaresma viva.

La comprensión y el crecimiento espiritual en este tiempo litúrgico son posibles aún para los más pequeñitos. Según explicó la directora del Centro Catequístico Diocesano de Ponce, Sor Amárilis Rosario Santos, O.P., la participación de los progenitores es trascendental.

“En principio, se supone que los padres sean esos primeros educadores en la fe. La formación comienza en la Iglesia doméstica, que es el hogar y la familia. Ciertamente, los niños aprenden por el modelaje de sus cuidadores. Ellos imitan lo que ven”, advirtió la religiosa.

Aunque los líderes del hogar deben procurar un crecimiento espiritual todo el año, la Cuaresma trae consigo oportunidades para promover la vivencia de fe en los niños.

“Es un tiempo muy propicio. De la misma manera que se va introduciendo al niño en los actos litúrgicos, es importante que se promuevan actos concretos en la vida cotidiana”, añadió Sor Amárilis.

En su experiencia, los niños reaccionan muy positivamente a ese estímulo. Ahorrar monedas en una alcancía y donarlas luego a una causa justa, puede transformar significativamente el corazón del infante.

“Es promover que ellos [los niños] también se acerquen al Evangelio. Que comprendan ese amor a Dios y al prójimo. Es una gran oportunidad para acercar a los niños a la figura de Jesús y que como Él, aprendan a perdonar”, aseguró.

Además, recomendó instruirlos en la práctica diaria de la oración. Igualmente, fomentar los valores de fidelidad, amistad, sacrificio y entrega.

“El ejercicio de escribir cartitas a Jesús tiene resultados maravillosos. Hay que enseñarles obras de misericordia, penitencia y oración. Es sorprendente ver cómo, después de haber sido enseñados, se hacen sensibles a los deambulantes en el semáforo. Los niños se abren al amor de Dios”, aseguró, no sin antes promover la militancia en la pastoral infantil.

“No debemos perder la esperanza [en los niños]. Debemos tener fijos los ojos en Jesús y continuar caminando”, finiquitó.

domingo, 6 de marzo de 2011

Imagenes para la cuaresma










La Conversión y la Cuaresma 2011


Escrito por P. Miguel A. García, C.Ss.R.
Miércoles, 02 de Marzo de 2011 14:49

La conversión NO es tener ideas bonitas y sublimes sobre Jesús; ni sentir más entusiasmo por la religión o por la Iglesia; ni hacer penitencias o largas oraciones. Conversión implica una ruptura, un romper con algo para tener más hambre y sed de justicia; más hambre y sed del “shalom” de Dios y, de esta manera, hacernos más solidarios con las personas que hoy más sufren.

La conversión nos exige hacer una ruptura con todo aquello que no nos lleva a Dios. Es una decisión de acoger los valores del Reino de Dios y vivirlos en mi vida. NO es posible convertirnos a menos que tengamos un verdadero encuentro con Dios. Toda conversión auténtica es un proceso que nos lleva a ponernos en contacto con nuestra propia humanidad.

Lo que Jesús más fuerte atacó fueron las falsas apariencias, la superficialidad, el engaño, la mentira y la hipocresía. Jesús no toleraba a las personas con máscaras. El fue coherente y auténtico hasta las últimas consecuencias y quiso que todos sus seguidores asumieran sus propias limitaciones, y fueran solidarios y misericordiosos con todas las personas que encontraran en el camino de la vida.

Para Jesús la religión por religión no servía para nada. La religión era un medio para vivir la misma vida de Dios, y en la medida que ésta entorpecía el vivir esa vida, entonces esa religión había que rechazarla. La verdadera religión es aquella que me lleva a ser solidario con los que hoy más sufren para que su cruz sea más liviana para otros. Y es eso lo que nosotros hemos de proponernos en esta Cuaresma 2011.

Las cenizas: signo de la fragilidad humana


Escrito por Julia Lopez
Miércoles, 02 de Marzo de 2011 14:55

Cada año, el Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma. Un tiempo de oración, ayuno y penitencia.

La ceniza es signo de la fragilidad del hombre y de la brevedad de la vida. Con ella se invita a experimentar uno de los tiempos espirituales más trascendentales para todo cristiano.

Para la comunidad católica es motivo de esperanza y superación, ya que las cenizas sobre nuestras frentes representan la apertura del camino hacia el encuentro vivo con Dios.



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Elaborada a partir de la quema de las ramas de palmas del Domingo de Ramos del año anterior, las cenizas son bendecidas por un sacerdote y colocadas en la frente de los fieles durante la misa como llamado a la penitencia y la conversión. Penitencia como cambio de mentalidad y como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.

“Es el reconocimiento de nuestra situación de pecadores y nuestro deseo de ser nuevamente transformados por Dios”, explicó Jayson Orsini, vicario de la Catedral de Ponce.

Al inicio del cristianismo, se dibujaba una cruz con el residuo sagrado en la frente de aquellos penitentes - pecadores públicos- que se preparaban durante la Cuaresma para recibir la reconciliación. “Cuando dejamos que otros nos vean con la marca admitimos que necesitamos el poder de Jesús para reencontrarnos con El”, agregó el sacerdote.

El Papa Benedicto XVI, durante su mensaje para la Cuaresma, el pasado año, declaró que el rito de la ceniza es una invitación a recorrer este periodo litúrgico “como una inmersión más consciente y más intensa en la muerte y la resurrección de Cristo mediante la participación en la Eucaristía y en la vida de caridad, que de la Eucaristía nace y en la que encuentra su cumplimiento”.

“Con su imposición renovamos nuestro compromiso de seguir a Jesús, de dejarnos transformar por su misterio pascual, para vencer el mal y hacer el bien, para hacer morir nuestro “hombre viejo” ligado al pecado y hacer nacer al “hombre nuevo” transformado por la gracia de Dios”, recalcó el Sumo Pontífice.

La gracia de otra Cuaresma


Escrito por Heidy N. Marrero Pérez
Miércoles, 02 de Marzo de 2011 14:23

El Papa Benedicto XVI, con ocasión del Miércoles de Ceniza del año 2009, predicó que la Cuaresma es un “auténtico camino de conversión”.

En su mensaje, el Pontífice recalcaba cómo en la experiencia litúrgica afloraba el llamado de Dios a la transformación de los hombres.

Pues bien, la Cuaresma ha regresado y con ella, una oportunidad de renovación espiritual.

Sin embargo, acudir a las tradicionales ceremonias de la época no garantiza una experiencia con Jesús. Es necesario tener en el corazón la actitud correcta.



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“Hay que tener un deseo genuino de conversión. Esto quiere decir que hay que abrirse a la gracia de Dios y renovarse en el seguimiento de Jesús”, expresó Padre Tarsicio María Gotay, quien funge como vicario de San Juan y Santurce.

Asimismo, el sacerdote destacó la importancia de participar en las distintas ceremonias que se celebran en dicho periodo de reflexión, como lo son el Miércoles de Ceniza, la Misa Crismal y las celebraciones del Triduo Pascual.

“Las ceremonias litúrgicas son importantes porque comunitariamente podemos profundizar más en ese espíritu de conversión. Yo invito a todas esas personas que acuden a la casa de Dios sólo en esta época, a que aprovechen dicha oportunidad para recomenzar una vida intensa dentro de la comunidad eclesiástica”, manifestó Padre Tarsicio.

El Sumo Pontífice en su mensaje de Cuaresma para el presente año, hace un llamado a morir y resucitar juntamente con Cristo, tal como lo hizo Pablo. En sus expresiones, destaca el objetivo primordial de este proceso: parecernos a Él.

“El Apóstol de los gentiles, en la Carta a los Filipenses, expresa el sentido de la transformación que tiene lugar al participar en la muerte y resurrección de Cristo, indicando su meta: que yo pueda «conocerle a El, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a El en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos”, manifiesta Benedicto XVI.

Además, señala un fascinante vínculo entre la Cuaresma y el sacramento del Bautismo.

“El Bautismo, por tanto, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo. Un nexo particular vincula al Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la Gracia que salva”, continúa Ratzinger.

En su carta, el Papa subraya la gracia que se halla en Jesús que bautiza, pero también en el Jesús que muere por nuestros pecados. Conociendo esto, es importante acercarse a estos 40 días con un espíritu humilde, arrepentido y agradecido.

Igualmente, es un periodo que debido a su solemnidad, ofrece la oportunidad de retomar las prácticas de piedad y reflexión. Así lo manifestó el párroco de la parroquia Santa Teresita en Ponce, Padre Ramón López.

“Es tiempo para recordar la importancia de la oración y el ayuno. Rememoramos los 40 días que estuvo Jesucristo en el desierto, antes de comenzar su ministerio”, manifestó el presbítero.

También destacó que es un “tiempo fuerte” en medio de la Iglesia, pues se recuerda la pasión y muerte del Señor.

“Nuestra actitud debe ser encaminada a tener hambre de Dios y de su Palabra. Tenemos que estar hambrientos por acercarnos al misterio de la cruz y allí encontrar el propósito de Dios. Debemos anhelar cumplir con la voluntad de Dios y agradarle, dejar atrás al viejo hombre. Es así que se encuentra el camino a la felicidad. Los frutos son grandes y el beneficio es incomparable”, concluyó Padre Ramón.
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