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domingo, 27 de marzo de 2011

La historia de Juan Pablo II en Imagenes II





La historia de Juan Pablo II en Imagenes I





La Oración Centro de vida del Católico





El prodigo de Juan 23


Escrito por Verónica Cruz Pillich
Miércoles, 23 de Marzo de 2011 15:18

El Movimiento Juan 23 es una asociación internacional de fieles laicos que ha reconstruido miles de vidas a través del mundo.

Va en busca de los pecadores, marginados y de los que, por cualquier motivo, ya no están en la Iglesia.

El propio director del Movimiento Juan 23 en la Arquidiócesis de San Juan, Ángel Luis Ríos, en un momento determinado, formó parte de ese grupo de personas, que están en el anonimato, pensando que el Evangelio no puede ser predicado para ellos.



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En el pasado, su vida estuvo sumida en el alcohol y había descuidado a su familia. Gracias al retiro celebrado entre los días 30, 31 de mayo y 1 junio de 1980, en Ciales, pudo experimentar la gracia de Dios y comenzó su recuperación.

•¿Cómo fue su niñez?

“Yo nací en Lares, en el Barrio Barranca. Vengo de una familia pobre. Mis padres procrearon ocho hijos. Todos los domingos, íbamos a la Iglesia. Había sólo una y quedaba en el pueblo. Para llegar allí, teníamos que cruzar un río y tomar una guagua. Todas las semanas hacíamos ese viaje. Lo poco que yo sabía de religión en esa época se lo debo a mi madre, porque fue ella quien me impulsó”.

•¿Cómo se describe como persona?

“Yo adquirí mucho de mi padre. Mi padre tenía un carácter rudo. Le gustaba darse el traguito. Yo salí a él en cuanto a la forma de tratar. De carácter duro, soy una persona que no soy muy amigable. Si estoy en un sitio, no me acerco a la gente para entablar una conversación. Me tienen que sacar las palabras de la boca”.

•¿Es casado?

“Sí. Mi esposa y yo estudiamos juntos desde tercer grado hasta la escuela superior, pero nos hicimos novios cuando ya estaba en el ejército. Tuvimos tres hijos y una que adoptamos. Lamentablemente, el varón menor murió de cáncer hace siete años. Nos casamos el 19 de octubre de 1957, en el Barrio La Vega en Lares”.

•¿Cómo se describiría como padre?

“No me conceptúo como un buen padre. Lo que pasa es que yo fui alcohólico en esa época. No era un padre que mimara a mis hijos, que estuviera besando y cargándolos. Y todavía soy un poco duro. Pero los quiero, los amo. Son mis hijos y daría la vida por ellos”.

•¿Qué sucedió en su vida antes de conocer a Cristo?

“Antes de conocer a Jesús, tenía una vida desastrosa. Vivía en Arecibo y allí fue mi perdición. Me uní a varios amigos y siempre estábamos para arriba y para abajo. Bebiendo ron y cervezas. Y fue un desastre. Llegaba borracho a mi casa, a romper todo lo que había. Era violento. No les di a mis hijos el ejemplo que tenía que darles”.

•¿Cómo logró romper las ataduras del alcohol?

“Fui alcohólico hasta que un día, un hermano que vivía también en Arecibo, me invitó a hacer un retiro del Movimiento Juan 23. Llegué cargado de problemas. Lo que hizo que yo dejara la bebida alcohólica fue, cuando el Sr. Nelson Rivera, fundador del movimiento aquí en Puerto Rico, señaló que las bebidas alcohólicas estaban prohibidas, incluso en los baúles de los carros. Cuando yo oí eso, dije esto es lo que a mí me hace falta. Gracias a eso llevo 30 años sobrio”.

•¿Cómo se convirtió en director del Movimiento en San Juan?

“Cuando yo viajaba todos los martes a Arecibo, durante 6 años, para tomar las clases de los retiros, me pregunté como yo haría para traer las clases a San Juan. Hablé con el Padre Luis Fernández, de mi parroquia. Le pido permiso para utilizar alguno de los salones para dar conferencias, pero el padre se arrepintió. Después me fui a la Parroquia Santa Rita, con el padre Anselmo Castillo y me sucedió lo mismo. Hasta que el mismo Padre Castillo me comentó de un lugar donde realizaban actividades sociales y allí estuvimos 18 años. Hasta que compré una finca de 5 cuerdas, donde estamos ahora, en el barrio Santa Olaya en Bayamón”.

•¿Qué planes tienen para la celebración del 25 aniversario?

“El Arzobispo de San Juan, Monseñor Roberto González Nieves, va a oficiar la Santa Misa, el martes 29 de marzo, a las 7:30 de la noche. Será en la Casa de Retiro Movimiento Juan 23, en Bayamón, sector Collores. Esa noche celebraremos la Misa y luego habrá un compartir, una cena.

•¿Cómo se siente ahora, luego de que Dios sanara su vida?

Yo me siento rejuvenecido. Me siento feliz y contento. En mi casa no se respiraba paz y ya se respira paz. Mis hijos dicen, ahora tengo un padre de verdad. Jesús es la última palabra. Sin Él no hay nada. Para mí es un logro. Un gran triunfo.

Cuaresma: de adentro hacia afuera


Escrito por Heidy N. Marrero Pérez
Miércoles, 23 de Marzo de 2011 15:06

El tiempo litúrgico de Cuaresma no es tradición sino transformación. Las disciplinas espirituales que ha establecido la Iglesia para este periodo son herramientas poderosas para el crecimiento de sus fieles. El Visitante conversó con Padre Adrián Jiménez, vicario pastoral de la Diócesis de Arecibo y sus enseñanzas no hicieron sino demostrar que el ayuno, la oración y las limosnas, pueden cambiar para siempre el caminar de un cristiano. En el caso del ayuno, es prioritario entender que no se trata sólo de evitar comer carne. “Muchas veces, limitamos el ayuno solamente a la comida. La abstinencia debe trascender a otras áreas de nuestra vida. No se trata de renunciar a algo, sólo por renunciar. Lo importante es equilibrarnos para vivir unos valores superiores y para el dominio de uno mismo”, expresó Padre Adrián.

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En este contexto, además de abstenerse del pecado, las malas actitudes y algunos alimentos, también es una opción inhibirse de ver televisión, consumir alcohol o cigarrillos. Lo esencial, según explicó el pastor, es que este ejercicio redunde también en acciones concretas. “¿Qué haremos con este tiempo que ya no se dedica a la televisión? Es la oportunidad de visitar enfermos, dialogar con la familia y orar juntos. Igualmente, el dinero que no se invierte en el alcohol puede ser destinado a ayudar a organizaciones que trabajan con los niños, los ancianos y otras personas en necesidad. La abstinencia tiene como fin introducir al hombre al equilibrio necesario de la vida. Sobre todo, en nuestra civilización occidental que está orientada a los bienes materiales”, aseguró el sacerdote. De otro lado, en tiempos de dificultad económica, la práctica de las limosnas pudiera percibirse como difícil de cumplir. No obstante, es necesario comprender que la dádiva no se reduce a las monedas. Si bien es importante colaborar a través del dinero, también podemos ofrendar algunas horas al servicio de otros.“Se puede limosnear en tiempo, dinero y alimentos. Hoy día hay necesidad de vivienda, atención médica e incluso, la preservación del ambiente. Podemos ofrendar de muchas maneras”, explicó el clérigo. Curiosamente, la experiencia de la Cuaresma comienza con la cercanía a Jesús y la transformación personal, pero termina con la empatía por otros y la metamorfosis social.

“Centrarse en el mejoramiento espiritual individual es el primero paso, pero como esa realidad me impacta, afecta también al que tengo a mi lado. La Cuaresma tiene un sentido renovador”, afirmó el Vicario. En la plegaria también es renovado el ser interior. Por eso, es un ejercicio insustituible.

“La oración nos debe acercar a Jesús y debemos emplearla como la mejor arma para combatir y ganar la batalla del pecado. En segundo lugar, nos debe acercar a los hermanos y sobre todo, a los más necesitados. Personalmente creo que la solución de los problemas se encuentra si buscamos más tiempo para escuchar a Dios en oración”, manifestó el presbítero. Aprender a escuchar la voz de Dios, va más allá de las respuestas sencillas. Encontrar al Padre amoroso en tiempos de catástrofe, puede resultar muy difícil para aquellos cuya fe ha sido conmovida con motivo de los últimos acontecimientos.

EV: Padre, al tratar de encontrar contestaciones del Todopoderoso, muchos pudieran preguntarse en dónde estaba Dios cuando Japón tembló.

“Es que eso se contesta con otra pregunta: ¿Dónde teníamos a Dios? Él está en el mismo lugar en que estaba antes de que temblara”, respondió Padre Adrián, con la certeza de quien ha conocido la verdad.

Sin duda, su reflexión nos impulsa a hacernos la misma pregunta en tiempo de Cuaresma: ¿Dónde tenemos a Dios?

domingo, 20 de marzo de 2011

Rehabilitados en Cristo


Escrito por Verónica Cruz Pillich
Miércoles, 16 de Marzo de 2011 16:35

El Hogar Divino Niño Jesús ha rescatado y transformado cientos de vidas que se encontraban en las garras de las drogas. Los varones que participan de este programa son impactados con la Palabra de Dios, además de recibir ayuda psicológica. Esa protección espiritual que reciben les permite renacer y convertirse en criaturas nuevas, libres de ataduras y vicios.

En ese camino se encuentran Ángel Manuel Torres Negrón, de 28 años, y Jesús Ríos Méndez, de 26 años, quienes compartieron con El Visitante sus testimonios llenos de fe y esperanza. Ambos se encuentran en plena recuperación y catalogaron la ayuda espiritual como clave en sus tratamientos.

Ángel Manuel comenzó a los 11 años utilizando marihuana, según él, “por curiosidad”. Ya para ese entonces, fumaba cigarrillos y consumía bebidas alcohólicas. Más adelante, experimentó con medicamentos recetados, probó la cocaína y llegó al crack. Hoy se siente recuperado gracias al amparo espiritual que recibe en el hogar católico. “Es demasiado importante. Yo diría que es la ayuda primordial porque Dios es quien nos da la fuerza para mantenernos firmes”.

Por su parte, Jesús relató que comenzó a ingerir alcohol y a fumar marihuana desde los 19 años. Posteriormente, cayó en el crack. Lleva cuatro meses en el programa y se ha liberado de los males que lo ataban gracias a la ayuda espiritual. “La depresión se me fue, dejé de tomar pastillas porque siempre tengo la mente ocupada y, cuando llega la noche, estoy demasiado cansado para pensar”, mencionó Ríos Méndez.

En tanto, el fundador del Hogar Divino Niño Jesús y ministro extaordinario, Julio Pacheco, comunicó, con ilusión en sus ojos, lo que para él significan estos últimos 16 años. “Para mí es una gran satisfacción. Es cosechar lo que uno ha sembrado. Estamos rehaciendo personas”, afirmó Pacheco.

La Santa Misa, previa a la actividad de confraternización, estuvo a cargo del Padre Alberto Díaz, diocesano de la Parroquia Sagrado Corazón en Arecibo. En un aparte con El Visitante, Díaz expresó que la tarea que realiza esta institución es “una labor encomiable, digna de emular. Aquí la ayuda espiritual es básica, es fundamental en este tipo de rehabilitación. Si logramos conquistar ese corazón, esa alma y esa voluntad, lo demás está salvado”.

Real la explotación sexual infantil


Escrito por Verónica Cruz Pillich
Miércoles, 16 de Marzo de 2011 16:27

Son criaturas tiernas, ingenuas y alegres que brindan amor sin esperar nada a cambio. Estos atributos, que perfectamente encajan en el perfil de cualquier niño, se ven amenazados cuando experimentan una experiencia traumática, como lo es el abuso sexual.

La Santa Sede proclamó, con motivo del Congreso contra la Explotación Sexual de los Niños celebrado en Japón en el año 2001, que el abuso sexual es un acto perverso, criminal y punible. De igual forma, durante la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, la Iglesia Católica expresó, mediante el Documento de Aparecida, que no se puede permanecer indiferente ante el auge de la pornografía y la prostitución infantil.



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Sin embargo, según las estadísticas mundiales actuales del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cerca de 1.2 millones de niñas y niños son víctimas de la trata infantil y de la explotación sexual. En Puerto Rico, la información más reciente disponible en la página electrónica del Departamento de Salud, indica que tan sólo entre los años fiscales 1999-2006, el Departamento de la Familia mantenía activos 15,536 casos de abuso sexual infantil.

De esa cifra, se desprende que, durante el año natural 2006, la mayor concentración de casos de este tipo se encontraba en la zona interior de la Isla, específicamente la región de Utuado. Este municipio tenía un 15%, seguido de Humacao con 10.3% y Arecibo con 8.3%.

¿Estará vinculada la alta incidencia de casos de abuso sexual en la región de Utuado con los hechos acontecidos en Castañer? En la edición 49, del 5 al 11 de diciembre de 2010, El Visitante reveló en exclusiva la existencia de un esquema de abuso sexual y trata de niñas en Castañer, zona que comprende los municipios de Lares, Adjuntas Yauco y Maricao. Como evidencia, se reseñó el allanamiento de la Hacienda Albela, en Yauco, donde se arrestó a José Mariano Robles Pérez. A la fecha, El Visitante cuenta también con las declaraciones del sargento Efraín Burgos, encargado del caso en el año 2002.

De acuerdo al sargento, en el operativo se ocuparon fotos de niñas desnudas y cerca de 40 vídeos caseros con material pornográfico infantil. Explicó, además, que Robles Pérez se hizo pasar por ginecólogo, consiguiendo que decenas de niñas fueran llevadas hasta su casa, donde operaba un consultorio ilegal. Allí, cometía los delitos de actos lascivos y violación. Aunque los vídeos mostraban cientos de víctimas, Robles Pérez fue declarado culpable, en junio de 2003, de tan sólo cuatro cargos de violación y cuatro cargos de actos lascivos. Fue sentenciado a 35 años de cárcel.

Sin embargo, el oficial Efraín Burgos confirmó que, el llamado “ginecólogo fatulo”, no actuaba sólo. Entre los cómplices, figuraban madres de algunas de las niñas y hasta miembros de la policía. Burgos afirmó que existían, al menos, dos policías que presuntamente conocían los delitos cometidos por el acusado y no hicieron nada por evitarlo. Cuando el agente Burgos se disponía a someter nuevos casos de abuso sexual en Castañer, fue removido de la investigación por sus superiores, alegadamente, porque el Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) y las agencias federales se ocuparían de la pesquisa.

Burgos declaró a El Visitante que, luego de transcurridos seis años, no se han revelado los resultados de esa investigación. A su juicio, nunca se investigó la situación. Tan reciente, como el pasado mes de diciembre, el propio Guillermo Somoza Colombani, secretario del Departamento de Justicia, reconoció que existe un grave problema de abuso sexual de menores en Utuado y otros pueblos de la zona central de la Isla. Para ese entonces, señaló públicamente que estaba dispuesto a reunirse con los fiscales que tuvieran pruebas de casos específicos para radicar las acusaciones.

Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no han hecho pública información relacionada a una posible investigación en el área de Castañer, ni se han sometido cargos. El Visitante trató, en varias ocasiones, de comunicarse con el Secretario de Justicia, a través de su oficial de prensa, Fidel Rodríguez. Los intentos resultaron infructuosos.



La Iglesia responde

Los vicarios de la Pastoral de Familia de las diócesis de Caguas y Ponce, Monseñor Juan Rodríguez Orengo y el Padre Hermenegildo Alayón, respectivamente, coincidieron en la importancia que cobra la Iglesia como recurso de ayuda dirigido a víctimas de abuso sexual.

“La Iglesia, evangelizadora, acoge a estás personas, las apoya emocional y espiritualmente y gestiona ayuda profesional para ellas”, expresó Rodríguez Orengo. El monseñor explicó que el maltrato sexual infantil, la pornografía, la trata y la prostitución de niños es un problema social que requiere atención de los padres. Resaltó que es imprescindible creer en los niños cuando confiesan que han sido molestados sexualmente, ya que éstos “no suelen mentir”.

Asimismo, manifestó que el auge de este tipo de casos denota una pérdida de valores humanos y cristianos. Al igual que revelan una salud mental deteriorada. Advirtió, también, que en el futuro, las víctimas pueden desarrollar la misma sintomatología que el agresor o agresora.

Por su parte, el Padre Hermenegildo Alayón señaló que los victimarios atacan a los menores debido a que no han tenido un desarrollo de la adultez pleno. “Han sido marcados por situaciones que no han superado y las reflejan contra los niños”, explicó. De igual modo, apuntó que, tanto la Iglesia como la sociedad civil, están llamadas rescatar a estos perjudicados. “Hay que hacer aportes de ambos lados. Hay que acompañar al niño en la educación, para luego mejorar su aspecto emocional. De lo contrario, el abuso sexual será una incisión que perdurará en la vida del niño”.

Transfigurados con Cristo


Escrito por Julia Lopez
Miércoles, 16 de Marzo de 2011 16:23

Durante la celebración litúrgica de la Transfiguración del Señor, se rememora el episodio misterioso en que Jesús llevó consigo al Monte Tabor a tres de sus apóstoles: Pedro, Santiago y Juan.

Allí, acompañado por los profetas Moisés y Elías, se transfiguró, reflejando en su rostro la gloria divina: un anticipo de su resurrección de la que todos seremos herederos.

A más de dos mil años de este acontecimiento divino, la Transfiguración de Jesús continúa haciéndose presente en nuestras vidas. Y es en el rostro de los pobres que su mirada sigue latente.

Varios sacerdotes coincidieron en que Jesús se revela en aquellos más necesitados y que desde sus realidades, nos habla e interpela.

El Vicario Pastoral de la Diócesis de Caguas, Padre Feliciano Rodríguez expresó que siempre que se puede compartir con los demás hay una riqueza interior. Es la posibilidad de ser luz a otros y asumir nuevos horizontes que, según explicó, es el propósito de la Transfiguración.

“La esperanza cristiana no es una quimera. Podemos ayudarnos los unos a los otros. No perdemos el tiempo porque el Señor nos garantiza que dichas acciones tendrán un desenlace de luz y de resurrección”, dijo a El Visitante.

De igual forma, resaltó que el esfuerzo genuino de la gente que actúa por puro amor, es lo que transforma el mundo y transfigura la sociedad.

Acorde con este pensamiento, el vicario pastoral de la Iglesia Cristo Rey de Ponce, Padre Arnaldo Dominicci consideró que el rostro de Dios se revela cada vez que un cristiano, mediante la compasión, manifiesta su amor gratuito al caído y a aquellos que más sufren.

“Puede el Señor servirse de nosotros para transfigurar la vida de algún hermano o hermana que se encuentre desanimado o vacilante, y fortalecerle a tomar la propia cruz, la propia vida, con la certeza de que Jesucristo convierte la tristeza en gozo, la muerte en vida. Un gesto de cariño, una palabra de aliento, un sonrisa son modos en que Dios se sigue haciendo presente”, indicó.

Del mismo modo, fue enfático al declarar que cada cristiano tiene la necesidad de gozar una experiencia de transfiguración, es decir, “que se nos aparezca Jesucristo, o mejor, que reconozcamos su presencia en nuestras vidas, para poder enfrentar nuestras luchas y sufrimientos”.

“Este hecho nos lleva a pedirle al Señor que se manifieste y nos permita vivir desde la fe y su Presencia, cada aspecto de nuestra vida”, expresó el presbítero.

A tales efectos, el Papa Juan Pablo II en la octava de Pascua, cuando se cumplió el segundo milenio del acontecimiento litúrgico, señaló que “la Transfiguración nos concede una visión anticipada de la gloriosa venida de Cristo ‘el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo’ (Flp 3, 21). Pero que nos recuerda también que es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios (Hch 14, 22) (CIC, n. 556)”.

Por otro lado, el Papa Benedicto XVI señala en su Mensaje para la Cuaresma 2011: “La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5)

“Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: El quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor”, señala el Vicario de Cristo.

Al respecto, el sacerdote y profesor de teología de la Pontificia Universidad Católica en Ponce, Padre Omar Martínez Medina O.P. considera que al igual que los apóstoles quisieron eternizar ese momento de contemplación en sus vidas, hoy día se vive la Transfiguración como una experiencia existencial con Jesús en donde se desea retener el tiempo en el que Dios se manifiesta.

“… Es paralizar ese instante para que no pase a ser un relámpago fugaz sino un momento de modificación y cambio del ser humano en todas sus actitudes que conlleva un cambio en los pensamientos, sentimiento y acciones”, dijo el profesor.

El teólogo afirma que la contemplación incesante de la criatura con el Creador, mediante la oración, nos transporta al “monte alto” donde acontece la Transfiguración. Sin embargo, no todos logran llegar.

“La oración es todo un estar con Dios y cuando encontramos esa identidad, como creaciones de Él que somos, eso de por sí es una gracia especial. Pero no todo el mundo alcanza ese momento de éxtasis espiritual, porque nos dejamos robar la paz por cosas superficiales que nos interesan más que vivir una vida en el espíritu”, reafirmó.



Ayuno y silencio para encontrar a Dios

Las prácticas penitenciales nos ayudan a experimentar el poder de Dios. Según padre Arnaldo, el ayuno nos da las herramientas para rechazar la tentación, al mismo tiempo que nos fortalece las defensas contra el virus del pecado.

“El ayuno mira a purificar, vaciar nuestro corazón de todo alimento que le daña (a veces sin ser cosas malas, pero que han ocupado el lugar de Dios), de modo que pueda experimentar hambre de comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre”, señaló.

Por tanto, según explicó el sacerdote, abrirse a la obra de la gracia de Jesucristo, renovar el Bautismo en la Pascua y explotar todo su potencial, ayudará a rechazar el pecado y vivir la fe. Se exige del cristiano, aguzar el oído ante la voz de Dios.

“Cuaresma es un tiempo privilegiado para escuchar con más intensidad la Palabra de Dios, por ello la necesidad del silencio interior y exterior, de dedicar espacios y tiempos para retirarse a encontrarse con Dios”, concluyó el sacerdote.

Cristo se puede transfigurar en todo aquel que quiera conocerle. Nos enseña, entre tantas cosas, a perseverar a pesar del sufrimiento y a vivir confiados en que Él nos espera con su gloria en el Cielo.

María: un silencio que grita en Cuaresma


Escrito por Heidy N. Marrero Pérez
Miércoles, 16 de Marzo de 2011 14:01

Estuvo a los pies de Jesús. Había escuchado la voz del profeta Simeón diciendo que “una espada atravesaría su corazón” y aún así, perseveró. La Madre de Jesús fue obediente y en silencio, aceptó la voluntad del Padre. La voz de María en tiempo de Cuaresma, no tiene que ver con sus palabras sino con sus acciones. Allí, frente a la Cruz, demostró un espíritu humilde y su amor a un Dios Todopoderoso, ante cuyos propósitos excelsos, sólo debemos guardar silencio.



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Su maternidad se amplía en la Cuaresma. Con dolores parió a Jesús, y también con dolores, lo acompañó hasta el madero. Su unión a Cristo, debe servirnos como modelo. La carta pastoral sobre María en el Plan Salvador de Dios, incluida en el libro Maestros y Profetas de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña, señala cómo “la maternidad de María no es un simple proceso biológico. La maternidad une dos vidas, dos destinos. El sí de María es una aceptación que une su vida a la de Cristo, sus alegrías, sus dolores; a lo largo de su vida, María mantiene el sí de la Anunciación, y lo mantiene sobre todo, en la hora de la gran prueba, junto a la cruz en que muere su hijo” (pág. 100).

Asimismo, la aceptación de los designios de Dios, es ejemplo de la actitud de acogida que debemos tener hacia su Palabra. “Podemos aprender de ella. Su cualidad silente nos habla de acompañamiento en el dolor, pero sobre todo, de aceptación. Muchas veces, nosotros también tenemos que callar en medio del dolor. Ella acompañó a su hijo Jesús desde su silencio”, aseguró la hermana Noemí Merced, de la Congregación de Religiosas del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús.

La ruta sigilosa de la Esclava del Señor en el transcurso hacia al Calvario, alecciona también sobre la actitud anónima que guardan los fieles en tiempo de Cuaresma. “Hay una frase que dice que ‘la procesión va por dentro’. Es tiempo de mejorar nosotros mismos. Debemos tener un propósito y hacer silencio sobre eso en lo que queremos mejorar. Hay sufrimientos que se deben llorar a solas, pero no sin la presencia de Dios, sino en la ausencia de las demás personas”, añadió la religiosa.

Igualmente, el Papa Benedicto XVI hace un llamado a la quietud y nombra como ejemplo a la Elegida de Nazaret. En el Ángelus del Segundo Domingo de Cuaresma del año 2009, exhortó al pueblo “a encontrar en este tiempo de Cuaresma momentos prolongados de silencio, posiblemente de retiro, para revisar vuestra vida a la luz del designio de amor del Padre Celestial. En esta escucha más intensa de Dios dejaos guiar por la Virgen María, maestra y modelo de oración. Ella, incluso en la densa oscuridad de la pasión de Cristo, no perdió la luz de su Hijo divino, sino que la custodió en su alma”.

domingo, 13 de marzo de 2011

Diez señales de un matrimonio feliz


Escrito por P. Jorge Ambert S.J.
Miércoles, 09 de Marzo de 2011 14:48

Decía un consejero matrimonial: “El matrimonio es hermoso, gratificante y difícil. Después de 35 años de casado y once mil horas de consejería pastoral, he aprendido diez puntos que diferencian el matrimonio bueno del malo”.

De esos puntos empiezo hoy a comentar. Porque los matrimonios no “vienen del cielo”. Se logran negociando. No de quién son los chavos o cómo se gastan. Es más bien un acto dramático en el cual dos extraños se juntan para redefinirse a si mismos.



COMPROMISO: Es la primera señal. Sea cual sea el rito de celebración matrimonial hay tres declaraciones solemnes que deben estar incluidas. “Yo no me caso con cualquiera; yo te tomo para que seas mi esposo/a legal; dejando a un lado a todos los demás yo me comprometo amorosamente contigo para toda la vida.”

Cuando preparo a una pareja para la boda hablamos de lo que afirma la fórmula de sus votos. Es más, les invito a que ellos mismos, si pueden, la compongan. Les recuerdo que lo que se entrega en esta relación no es una cosa de ambos, sino sus propias personas. Y estas con todo lo que son: lo dulce y lo amargo. Y para esto hay un compromiso.

Encuentro que algunos jóvenes le sacan el cuerpo al compromiso y ven el matrimonio como una trampa. Pero no puede haber una relación matrimonial satisfactoria sin el compromiso - un compromiso pactado entre personas imperfectas. No se trata simplemente de dar el 50 cada uno; ambos vienen a dar el cien por cien.

Por compromiso entiendo mucho más que la lealtad sexual. Para los cristianos el compromiso no es solo “quedarme ahí en el sillón meciéndome año tras año”. Es más que una promesa de que no me iré. Debe incluir, por encima de todo, un compromiso a crecer, a llegar a ser las personas que Dios quería que fuéramos. Y las parejas que crecen se imponen objetivos: leer un buen libro y compartirlo; ir cada año a un retiro; orar juntos; tomar juntos un curso.

Una pareja escribió en sus votos matrimoniales lo siguiente: “En este matrimonio yo quiero crecer como persona, quiero ayudarte a crecer a ti como persona, y quiero que nuestra relación de amor, compañía y apoyo crezca más honda, más extensa y más fuertemente. Con la ayuda de Dios me comprometo para lograrlo.



ACEPTACION AMOROSA: es la segunda señal. Quiero que en la relación suceda lo que con Dios y nosotros. Es decir, recordamos que la idea más fundamental del cristianismo es la GRACIA: Dios me ama como soy; soy amado aunque no cambie; El no ama a nadie más que a mi, y nada que yo haga puede aumentar su amor por mi. Me ama por pura gracia, porque lo decide sin tener en cuenta méritos u otra cosa.

Nuestra sociedad, al contrario, nos enseña que el llegar a ser digno se gana. En la escuela los que tienen mejores notas son más estimados que los ‘brutos’. En el ejército los de más galones son los que dan órdenes. Pero en la familia de Dios el hijo pródigo es valorado tanto como el hijo leal.

Y así ha de ser en el matrimonio. Amo a mi cónyuge aunque no cambie. Lo amo porque es. Por eso, ante sus limitaciones todo es perdonable. Nada me impedirá amarlo; puede estar bien seguro de ello. Por eso un buen matrimonio es la unión de dos buenos perdonadores; se compone de tres partes de amor y siete partes de perdón. Y si esto se acepta y se vive en la relación, las situaciones amargas cambian de sentido. Continuará