Jesús dijo:"Como tú,Padre, en mi y Yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectactamente uno, y que el mundo conozca que tú me has enviado." Juan 17, 20-24
Buscar este blog
viernes, 29 de abril de 2011
domingo, 24 de abril de 2011
Reflexión de las 7 Palabras

Por: Guillermo Betancourt
Director y Editor
Católicos Unidos de Puerto Rico
1. Padre, Perdónalos, porque no saben lo que hacen. : Lucas 23, El perdón de Dios hecho hombre se manifiesta en estas palabras. Jesús comienza perdonando a la humanidad por el pecado cometido contra la propia humanidad que desde Adán de desobediencia hacia Dios Padre. La humanidad comenzó a vivir en el pecado. Cristo con su entrega reconcilia a la humanidad; precisamente pidiendo perdón. Dios hecho Hombre no tiene nada que pedir perdón, porque él es Dios libre de pecado, libre de toda falta. Por lo tanto no tenía la necesidad de pedir perdón. Ahora Jesús asumió el pecado de la humanidad, asumió toda la responsabilidad que con lleva cargar en sus hombros todo el peso del pecado. El dolor vivido desde la traición de Judas, la negación de Pedro, las humillaciones de los sumos sacerdotes, los azotes por parte del imperio romano, la corona de espinas hasta ser crucificado es el dolor vivido por cuenta de nuestros pecados. ¿Están dispuestos asumir una carga de Amor tan pesada hacia tu prójimo?
2. De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso. : Lucas 23, Dimas el buen ladrón reconoce su pecado, que merece la condena impuesta. Se reconoce pecador, acepta con humildad su delito, está en disposición del cumplimiento de ser todo un pecador para enmendar sus delitos ante Dios Hijo, y que este por amor le perdonara. Jesús ve la humildad, el arrepentimiento del delito cometido. Siente compasión por un hombre que padece el mismo dolor, un dolor compartido desde al pie de la cruz. Acepta la petición que le pide y le promete que ya desde hoy estarás en el Paraíso. La misericordia de Dios se ve en estas palabras que hasta en el último momento de vida de este hombre le perdona todas sus culpas para ser parte de los que desde ese día es parte del gozo del gran banquete celestial.
3. Mujer, he ahí a tu hijo… He ahí a tu madre. : Juan 19, La palabra Mujer es un titulo importante para la comunidad judía. Mujer es la Palabra utilizada por Dios para decirle a la serpiente antigua: “Habrá enemistad entre la serpiente y la mujer, esta aplastará tu cabeza.” Jesús en todo momento estuvo en contacto con su fortaleza maternal de su Madre. La vista de Madre e hijo fue una constante para que Jesús como ser humano pudiera realizar la voluntad del Padre era de vital importancia la presencia de su Madre. Jesús al ver que su discípulo amado que estaba al pie de la cruz realiza en Juan la entrega de su entrega de Amor filial al entregar a su joya más preciada que es su madre. Para que por medio de Juan también seamos hijos de María. Al ser hijos de María; somos hermanos de Jesús, por lo tanto somos coherederos del reino celestial.
4. ¿Eli, Eli, lama sabactani? Esto quiere decir: ¿Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado?: Mateo 27, La humanidad de Jesús se refleja en estas palabras. Las tinieblas cubre el cielo, está abandonado, solo porque sus discípulos le abandonaron, fracaso total de su humanidad. Sentía el abandono de su Padre, y clama por su Padre para que se cumpliera lo que en el Salmo 22 se escribió en forma profética. Desde la cruz seguía cumpliendo la Voluntad del Padre. La obediencia en su máxima expresión.
5. Tengo Sed. Juan 19, Ya casi desangrado Jesús siente sed. Que le dan vinagre; amargo para deshidratarlo más de lo que ya estaba. La sed de Jesús se agravó más para entregar su sed por amor que tiene a su Padre para perdón de nuestros pecados. La sed de justicia, la sed de verdad, la sed del Amor al prójimo que lo crucifico. Que hoy día crucificamos cada vez que le ofendemos le damos el vinagre de nuestros pecados. La sed de Cristo es por nuestras deudas que deben ser purificadas en la reconciliación.
6. Todo está cumplido. Juan 19, Jesús proclama que todo está cumplido por los profetas, y salmos. La obediencia del Padre consumada en su totalidad. El Amor, la humildad, para con su Padre es tal que realiza todo cuanto le pidió su Padre. Nosotros somos igual de obedientes como lo fue Jesús. Reflexiona tu obediencia hacia tus padres.
7. En tus manos encomiendo mi espíritu. Juan 19, Ya cumplido todo entrega su espíritu en manos de su Amado Padre. Para sellar en su muerte el cumplimiento de las Escrituras. Jesús comienza con su muerte el gran triunfo de su resurrección. Tiene que morir para luego vencer la muerte. Para cumplir lo que el mismo dijo: “Yo soy la vida; quien cree en mi tiene vida eterna.”
Dios te Bendiga.
Feliz Pascua de Resurreción.
La tumba vacía,alegría de la Resurrección

Escrito por P. Ángel M. Santos Santos
Martes, 19 de Abril de 2011 16:04
En la madrugada después del sábado, el primer día de la semana o domingo, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Ellas son las primeras en ver la tumba vacía. La vigilancia en la fe, la atención a Jesús por el amor que sentían, las condujo a disfrutar antes que nadie la alegría de la Resurrección.
El ángel anunció la Resurrección presentando dos argumentos. Ha resucitado Jesús como lo había anunciado. Las dos mujeres estaban viendo el cumplimiento de una de las promesas de Jesús. Segundo, el ángel del Señor les mostró la tumba vacía. El sepulcro estaba abandonado porque Jesús ha resucitado como lo había anunciado (Mt 28, 6).
El momento más grande de Jesús ocurrió en lo escondido de una tumba. Nadie vio a Cristo resucitando. Las circunstancias del hecho confirman las palabras de Jesús: “El Padre que ve en lo escondido te recompensará” (Mt 6, 4). En lo oculto de aquella tumba nueva, escavada en una piedra, Cristo recibió la recompensa de la resurrección. En el bautismo, Jesús comparte la victoria sobre la muerte con el cristiano. Al discípulo del Señor también le ocurrió lo más grande en este sacramento. Nadie vio sus efectos, pero en el bautismo fue perdonado del pecado y adoptado como hijo de Dios en su Hijo único y recibió el Espíritu Santo.
La buena noticia
El ángel exhortó a las mujeres a compartir la buena noticia de la Resurrección con los demás. Fueron enviadas a declarar ante los demás el hecho de Cristo Resucitado, como una experiencia vivida. Las mujeres se marcharon aprisa y corrieron a anunciar el hecho a los demás discípulos. Su diligencia recuerda la presteza de la samaritana para informar a sus compueblanos que había encontrado al Mesías. Dejó el cántaro junto al pozo como había puesto su corazón junto a la fuente del agua viva que es Jesús.
El cristiano no tiene por corazón un cántaro vacío, sino un espíritu lleno del agua viva que Cristo le infundió en el bautismo. El cristiano puso su corazón en Jesús. Todos los domingos regresa a la Iglesia para encontrarse con Cristo y celebrar el grandioso tesoro del bautismo.
Cristo vivo
En la Eucaristía el bautizado hace lo que hicieron las dos mujeres: se acercaron al Señor Resucitado. Los fieles acuden cada domingo al templo para encontrarse con el Cristo Vivo en la Eucaristía. Como las mujeres se postraron ante el Señor, los fieles se postran en adoración ante Cristo realmente presente en el santísimo Sacramento. Ante Cristo Resucitado la mejor postura es postrarse en sincera adoración.
Como las santas mujeres, los fieles abrazan a Cristo presente en la celebración de la Eucaristía. Primero, lo reciben y lo acogen en la Palabra de Dios, proclamada por el lector y comentada en la homilía por el sacerdote. Luego, lo reciben y lo abrazan en el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. Más tarde, lo acogen y lo abrazan en el hermano que necesita del verdadero amor.
La misión del bautizado
Terminada la Misa, los bautizados salen a invitar a los demás que vengan al templo para ver al Señor resucitado presente en la Eucaristía. El monte de Galilea de los fieles de hoy es el templo parroquial. En la celebración eucarística, Cristo resucitado se adelanta y espera para que todos puedan encontrarse con Él y ser enviados a la misión de darlo a conocer al mundo. El cristiano anuncia a los demás la alegría del encuentro con Cristo Resucitado.
Recuerdan a Charlie en el décimo aniversario de su beatificación

Escrito por Verónica Cruz Pillich
Martes, 19 de Abril de 2011 15:59
No contempla alterar su agenda el próximo 29 de abril, a pesar de que ese día se celebra el décimo aniversario de la beatificación de su hermano, Carlos Manuel Rodríguez.
Y es que Haydee Rodríguez, hermana Carmelita de Vedruna, no necesita un día especial para recordarlo. Siempre piensa en él y mantiene muy presente las enseñanzas que le impartiera el primer Beato puertorriqueño cuando era a penas una niña.
“Él me enseñó quien era el Señor y me enseñó la manera de vivir la fe. También, me instruyó a que todos los días debemos prepararnos para la Pascua. Esa es la razón de la frase “Vivimos para esa noche”, expresó Haydee.
Los Obispos
Para el Obispo de la Diócesis de Caguas, Monseñor Rubén González Medina, la mayor herencia que Carlos Manuel dejó a los hombres fue el vivo reflejo de que no se tienen que realizar obras extraordinarias para llevar una vida de santidad.
“Para ser santo o santa, no hay que hacer cosas fuera de lo común, sino vivir plenamente la vida cotidiana según el Evangelio. El Bautismo nos ha introducido plenamente en un camino de santidad. Y la santidad -como él bien decía- no es una especialización: todos podemos llegar a ser santos, porque los santos no han sido hombres sin ánimo, sin impulsos fuertes, sin lucha, sino hombres impregnados de amor”.
Asimismo, el Obispo de la Diócesis de Ponce, Monseñor Félix Lázaro, comentó que “su mayor legado es el modo como vivió la espiritualidad cristiana. Y si sencilla fue su vida, su espiritualidad puede resumirse en una frase, que supo convertir en el eje central de su vida: ´La Vigilia Pascual es centro y meta de nuestra liturgia: Vivimos para esa Noche´. Para Carlos Manuel, la Resurrección de Cristo iluminó plenamente su vida. La Pascua era la culminación de su camino a la santidad.
Del mismo modo, el Obispo de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Monseñor Eusebio Ramos Morales opinó que “Carlos fue un joven que, en tiempos en que no habían muchos laicos, supo iniciar un proceso de autoformación y evangelización. Con su mensaje, él supo adelantarse a los tiempos. Fue un joven que supo vivir la fe y, desde la fe, entregarse totalmente con alma y corazón, viendo a Jesús como su primera opción. Estamos esperando con ansias su canonización”.
“Vivimos para esa noche”,
la película
Por otro lado, la película que presentará la vida y obra del primer beato puertorriqueño, Carlos Manuel Rodríguez, se encuentra en la etapa de producción. “Vivimos para esa noche”, es dirigida por el experimentado cineasta boricua Luis Molina Casanova y protagonizada por el joven actor Guisseppe Vázquez.
“Vivimos para esa noche”, transportará a los espectadores hacia un recorrido visual por la vida de este siervo de Dios, que incluirá su infancia, su encuentro con la fe, los acontecimientos trágicos que marcaron su juventud, el milagro, la etapa final de la colitis ulcerosa que padecía, su muerte y la posterior beatificación. Las escenas del filme se grabarán en el municipio de Caguas y en Roma. Su estreno se proyecta para agosto del presente año, durante la Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid.
El Papa pide a católicos "asomarse a intimidad" de Jesús en Semana Santa

Escrito por ACI/Prensa, Noticias del Vaticano
Miércoles, 20 de Abril de 2011 00:00
En la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI profundizó en el significado de las celebraciones del Santo Triduo Pascual enSemana Santa y alentó a los católicos a "asomarse a la intimidad de Jesús" en estos días.
Este Triduo, dijo el Papa, está compuesto por "los tres días santos en los que la Iglesia conmemora el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús".
Benedicto XVI explicó que "el Jueves Santo es el día en el que se conmemora la institución de la Eucaristía y del sacerdocio ministerial. Por la mañana, cada comunidad diocesana se reúne en la Iglesia catedral con el obispo y celebra la Misa del Crisma. También tiene lugar la renovación de las promesas sacerdotales".
"En la tarde del Jueves Santo inicia realmente el Triduo Pascual, con la memoria de la Última Cena, en la que Jesús instituyó el memorial de su Pascua, dando cumplimiento al rito pascual judío".
"Jesús lava los pies a los apóstoles, invitándoles a amarse unos a otros como El los amó, dando su vida por ellos. Al repetir este gesto en la liturgia, también nosotros estamos llamados a dar testimonio activamente del amor de nuestro Redentor".
El Santo Padre recordó que el Jueves Santo "termina con la adoración eucarística, en recuerdo de la agonía del Señor en el Huerto de Getsemaní. Consciente de su muerte inminente en la cruz, siente una gran tristeza".
Refiriéndose a la somnolencia de los Apóstoles que acompañaron a Jesús en Getsemaní, el Papa señaló que "es la insensibilidad por Dios, que nos hace insensibles al mal". Con su muerte, el Señor "siente todo el sufrimiento de la humanidad" y resaltó que "su voluntad está subordinada a la voluntad del Padre y transforma esta voluntad natural en un sí a la voluntad de Dios".
En su oración, explicó Benedicto XVI, Jesús transforma "la aversión natural, la aversión contra el cáliz, contra su misión de morir por nosotros, transforma esta su voluntad natural en voluntad de Dios, en un sí a la voluntad de Dios".
"El hombre de por sí es tentado de oponerse a la voluntad de Dios, de tener la intención de seguir la propia voluntad, de sentirse libre solo si es autónomo, opone la propia autonomía a la heteronomía de seguir la voluntad de Dios. Este es el drama de la humanidad".
El Papa advirtió que "en verdad esta autonomía es equivocada y este entrar en la voluntad de Dios no es una oposición en sí, no es una esclavitud que violente mi voluntad, sino es entrar en la verdad y el amor, en el bien. Y Jesús atrae nuestra voluntad, que se opone a la voluntad de Dios, que busca la autonomía, atrae esta nuestra voluntad hacia lo alto, hacia la voluntad de Dios".
En Getsemaní, dijo el Papa, "podemos también ver el gran contraste entre Jesús y su angustia, con su sufrimiento, confrontado con el gran filósofo Sócrates, que permanece pacífico, sin perturbación ante la muerte. Y parece que esto es lo ideal. Podemos admirar a este filósofo, pero la misión de Jesús era otra".
La misión del Señor, continuó el Santo Padre "no era esta total indiferencia y libertad, su misión era portar en sí mismo todo nuestro sufrimiento, todo el drama humano. Y por ello esta humillación del Getsemaní es esencial para la misión del Hombre-Dios".
"Él carga sobre sí nuestro sufrimiento, nuestra pobreza, y la transforma según la voluntad de Dios. Y así abre las puertas del cielo, abre el cielo: esta tienda del Santísimo, que hasta ahora el hombre ha cerrado contra Dios, es abierta por este sufrimiento y obediencia".
Sobre el Viernes Santo, Benedicto XVI dijo que en este día se conmemora "la pasión y muerte del Señor; adoraremos a Cristo crucificado, compartiendo sus sufrimientos con la penitencia y el ayuno".
"Dirigiendo la mirada a aquel que traspasaron, podremos alcanzar el corazón atravesado que mana sangre y agua como una fuente, ese corazón del que surge el amor de Dios por todos nosotros para que recibamos su espíritu. Acompañemos entonces en el Viernes Santo también nosotros a Jesús en el Calvario, dejémonos guiar por Él hasta la cruz, recibamos la ofrenda de su cuerpo inmolado".
"Por último, en la noche del Sábado Santo, celebraremos la solemne Vigilia Pascual, en la que se anuncia la resurrección de Cristo, su victoria definitiva sobre la muerte, que nos desafía a ser hombres nuevos en Él".
El Santo Padre resaltó que "el criterio que guió cada decisión de Jesús durante toda su vida fue su firme voluntad de amar al Padre y de serle fiel".
"Al revivir el Triduo Santo, dispongámonos a acoger en nuestra vida la voluntad de Dios, conscientes de que en ella se halla nuestro verdadero bien, el camino de la vida. Que la Virgen Madre nos guíe en este itinerario y nos obtenga de su divino Hijo la gracia de poder dedicar nuestra vida por amor de Jesús, al servicio de los demás".
En su saludo en español el Papa exhortó a que "en estas celebraciones podremos asomarnos a la intimidad de Jesús y a su voluntad firme de amar al Padre y serle fiel en todo, y aprender así de Él a imitarle en nuestra vida".
Asimismo saludó "especialmente a los participantes en el encuentro UNIV, así como a los venidos de Argentina, Colombia, Ecuador, España, México y otros países latinoamericanos. Que laVirgen María nos enseñe a todos a acompañar en estos días a su Hijo, en los momentos decisivos de su misterio redentor".
A los 3 000 participantes del encuentro UNIV, promovído por la Prelatura personal del Opus Dei, el Santo Padre dijo: "espero que estas jornadas romanas sean para todos vosotros una ocasión para redescubrir la persona de Cristo y una fuerte experiencia eclesial para que regreséis a casa animados por el deseo de testimoniar la misericordia del Padre celestial".
"Así, a través de vuestra vida, se realizará lo que deseaba San Josemaría Escrivá: Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: éste lee la vida de Jesucristo", concluyó.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


