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martes, 30 de junio de 2009

El Amor: Perfecciona Todos los Dones del Espíritu Santo


Sin Amor nada soy… Este don que Dios nos regala que mal lo utilizamos. Los seres humanos manipulamos el “amor” a su gusto y antojo. Desde niños se les enseña tener un amor materialista y superficial. Si no recibes un regalo no des amor, si te comportas recibes amor, si no te comportas te lo negamos, mi hijo tiene como 5 novias y apenas tiene 7 años. Todo es a cambio de algo ya sea materialista o sentimental. Lo importante es manipular el amor buscando lo que nos conviene. Al final del camino seguimos con la falta de Amor y el corazón sigue tan vacio. Porque buscamos un Amor superficial y no el Amor Espiritual.
Dios nos enseña que el verdadero Amor ésta acompañado por una cruz llena de dolor y sacrificio. “Hay que Amar hasta que duela”. Cuando comprendamos esta frase, podemos comprender el Amor en todas sus dimensiones.
Si Yo tuviera el don de lenguas, pero me faltara el Amor seria como bronce que resuena o campana que retiñe… Un don que los hermanos separado utilizan para atar a sus fieles con el pretexto de que están inspirados por el Espíritu Santo, pero carecen muchos de ellos de amor, porque lo hacen para mantener un salario de lujo y no por amor a sus fieles. Este es un buen don cuando lo practicamos con Amor y este nos sirve para edificar y de unión con nuestro Señor. El día de Pentecostés los 11 Apóstoles recibieron este don con Amor y lo practicaron con Amor. La prédica de Pedro impacto tanto a los de su generación que a más de 3,000 personas les llego a lo más profundo de su corazón.
Aunque tenga el don de profecía, y tanta fe como para mover los montes, si me falta el Amor nada soy… Otras personas manipulan estos dones para su propio bien económico y se olvidan que la base fuerte de estos dones es el Amor. De que me sirve tener el don de profecía si no lo en canino por el sendero del Amor. Ser profeta es un don que se debe trabajar con Amor para predicar con Amor y no procurar crear un caos por los sucesos que Dios le ha revelado. Yo puedo tener fe pero, mi fe esta en los bienes materiales nada me sirve. Por ejemplo: tener fe en el dinero, tener fe en las personas, y tener fe en que ya soy salvo; porque ya tengo fe nada me sirve. Este don se trabaja con obras de Amor. Hay que obrar con el corazón y nuestra fe será una fe solida en el Amor de Cristo.
Aunque repartiera todo lo que tengo y sacrificará hasta mi propio cuerpo para gloriarme de nada me sirve… Dar todo lo que tengo por interés a ser premiado… no es Amor. Es vanidad para tener un lugar privilegio, en la comunidad, trabajo, e incluso hasta en la misma Iglesia. Pero no lo hacen para que se le des un reconocimiento y no dejan su corazón en sus donativos.
El Amor es paciente, muestra compasión, no tiene celos, no aparenta y no se infla, no actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira, olvida lo malo, no se alegra de lo injusto, si no que goza de la verdad, perdura a pesar de todo, todo lo cree, y todo lo soporta… El Amor lo recoge todo en un solo sentimiento. El Amor es un don eterno, porque Dios es la misma esencia del mismo don. Quien tiene a Cristo tiene Amor. El verbo se hizo hombre y ese verbo es el Amor. El verbo es la acción en la oración. Así es el Amor en nuestras vidas. Si no tenemos Amor es como quedarse estancado y no seguir el camino que debemos seguir que todos debemos seguir por Amor.
Para ser perfecto hay que Amar de la misma manera que Cristo nos Ama a cada uno de nosotros. No es fácil, pero con el poder de la oración todo se puede.
Dios me los bendiga a todos.
Por: Guillermo Betancourt